Club de Lecturas Compartidas

Nombre Título
José María Teoría del Psicoanálisis
Marina Casado El laberinto de los espíritus
Andrés Paris Mortal y Rosa

Autor: Carl Gustav Jung
Título: Teoria del psicoanálisis
Traductor: 
Dr. F. Oliver Blachfeld
Otros: Prefacio del traductor
Edición:
Barcelona, Apolo, 1937
Colección:
No consta
Formato y pp:
14 x 20 cm – 231 pp – Tela
PVP:
10 € (2.ª mano)
Nota del 1 a 10: 8,5

Comentario breve: Suscribo lo que dice el traductor en su prefacio: «Para la justa y crítica comprensión de tan capital tema de nuestro tiempo, como es el Psicoanálisis, es imprescindible el conocimiento de esta luminosa obra que representa un capítulo aparte en la historia del movimiento análítico.»
Leído por:
José María (director@edicionesdelatorre.com)

________________________________________________________________________________________________

Autor: Carlos Ruiz Zafón
Título: El laberinto de los espíritus
Otros: Prefacio del traductor
Edición:
Barcelona, Planeta, 2016
Colección:
Autores Españoles e Iberoamericanos
Formato y pp: T
apa dura, 928 pp
PVP:
22,70 €
Nota del 1 a 10: 5,5

Comentario breve: Con esta obra, Zafón pone punto y final a su exitosa saga El Cementerio de los Libros Olvidados, que comenzara en 2001 con La sombra del viento y que se compone, en total, de cuatro novelas en las que se desarrolla la historia de una familia de libreros, los Sempere, en una Barcelona idealizada, pretendidamente gótica, que tiene como telón de fondo el régimen franquista. Todo empieza cuando Juan Sempere descubre a su hijo Daniel un lugar misterioso y fascinante: el Cementerio de los Libros Olvidados. A partir de entonces, el lector se sumerge en una laberíntica trama de crímenes secretos, amores tormentosos y enigmáticos escritores —como Julián Carax, David Martín o Víctor Mattaix— que emergen de las fauces del olvido.
La prosa colorida y ágil de Zafón, heredera de la literatura romántica, brilla también en esta cuarta entrega, amenizando la lectura, y es en el contenido donde se pueden hallar las mayores carencias. Concluida la obra, una tiene la impresión de que el autor ha forzado la trama para conectarla con las anteriores, generando en ocasiones poca credibilidad. Zafón demuestra, una vez más, que la originalidad se le agotó con La sombra del viento y que todo lo demás constituyó un intento de estirar de manera antinatural una historia que le había reportado grandes ingresos gracias a su éxito editorial. Incide en errores ya cometidos como las repeticiones de elementos argumentales —los maniquíes siniestros, los túneles escondidos, los personajes que regresan de la muerte, el cínico y cruel policía franquista— y la intromisión de personajes y diálogos impostados, como es el caso del peculiar Fermín Romero de Torres, fábrica humana de chascarrillos cuya forma de expresarse es similar a la de una enciclopedia. Los personajes de Zafón —policías, abogados, libreros, funcionarias y hasta taxistas— comparten esta misma forma de expresión aberrante, excesivamente intelectual, con un ingenio fuera de lo normal y una dosis de humor negro que a menudo puede resultar chocante. El autor refleja así su incapacidad para elaborar diferentes perfiles psicológicos a través del diálogo.
En resumen, se trata de una obra de obligada lectura para aquellos incautos que quedamos fascinados con La sombra del viento y que nos fuimos desengañando con las siguientes entregas, pero, a pesar de ello, no pudimos quitarnos la espinita de la curiosidad por saber cómo termina la saga. Al resto de lectores, les recomendaría que aprovecharan mejor su tiempo con diferentes alternativas literarias.
Leído por:
Marina C.

________________________________________________________________________________________

Autor: Francisco Umbral
Título: Mortal y Rosa
Ilustrador:
Eugenio Ampudia
Otros:
Prólogo de Félix Grande
Edición:
Madrid, Unidad Editorial, 1999
Colección:
Colección Millenium. Las 100 joyas del milenio
Formato y pp:
12,5 x 21 cm – 159 pp – tapa dura
PVP:
1,55 € (2.ª mano)
Nota del 1 a 10: 9

Comentario breve:
En Mortal y rosa, el Umbral poeta abandona su desesperación, humeante aún, a la suerte del oficio literario, que exige, además de templanza, cierto sometimiento a una deuda inamovible y necesaria con la norma escrita. Como un marinero en su esquife, involuntariamente y según el azaroso despertar del recuerdo, deja su barco en la mar, que es la tierra firme de su escritorio, para acceder a una mente de la que solo leemos, en la grieta que es libro, sus infiltraciones blancas y negras. Así, en cada emanación desordenada, se sucede una colección imbricada de claroscuros en un convaleciente y conmovedor torrente de conciencia que disecciona la anatomía de su carne y espíritu, de sus sentidos y objetos, de su hermoso dolor, en definitiva. El niño muerto es la luz, la inocencia, la cumbre más aguda de la voluntad de poder, la nieve en que le gustaría deshacerse, la esperanza que tuvo y rechazó el mundo, el infinito dueño de la mar, la única verdad de la vida. El padre es la calavera entumecida, el exiliado, la negrura agnóstica arrastrándose, el antropoide fuera de juego, el hombre muerto por su mecanografía que se ha dejado calvo para ganar limpieza en el disparo. Umbral eligió el diario íntimo, la mejor espada para acometer contra sí mismo, como él explica en este libro, “por buscar la sencillez última, por huir de ese artificio que en último extremo suponen todos los géneros literarios. No quiere uno que entre el lector y él haya trucos de novela, efectos de poema, trampas del oficio, y se apela al diario íntimo, como a las memorias. Pero las memorias aún están embellecidas por la niebla del recuerdo.”
El relato autobiográfico del hombre hueco tras perder a su hijo, del caminante vacío que busca rápidamente pasar y ser olvidado, queda grabado en un escalofrío continuo que se desenvuelve de forma natural y frenética entre páginas y que nos permite, deteniéndonos en la meditación de las ideas e imaginaciones más hondas y universales, conocer, con crudeza, al verdadero escritor hundido en el légamo que trazó este ya clásico contemporáneo de la literatura española.
Leído por:
Andrés P.

________________________________________________________________________________________

Anuncios