¿Por qué no triunfó el protestantismo en España?

Por Alberto González Oltra

Las pretensiones de adaptar y reformar la Iglesia Católica a los cánones establecidos por los primeros cristianos, y de conseguir una espiritualidad más pura y directa con Dios, tuvieron destacados precedentes desde la Baja Edad Media. Sin embargo, no fue hasta la segunda década del siglo XVI, a partir de la exposición de la exposición de las 95 tesis en Wittemberg del fraile agustino Martín Lutero (1483-1546) cuando se abrió la caja de pandora que atrajo un sinfín de nuevas corrientes cristianas que apostaron por la ruptura con la iglesia madre. Estas ideas se extendieron en poco tiempo por toda Europa, pues encontraron un clima favorable en las masas clericales que compartían su ansia reformadora y el apoyo político de los príncipes alemanes que buscaban un pretexto diferenciador para rechazar la autoridad suprema que se atribuía el nuevo sacro-emperador alemán, Carlos V. Pero también destacó el factor de la imprenta, pues, en aquel momento, el invento de Gutemberg estaba ampliamente consolidado en todo el occidente europeo.

martin lutero

Retrato de Martín Lutero

El ámbito hispánico no fue una excepción a este movimiento reformador que impregnaba en aquel tiempo Europa. Si bien durante las décadas de 1520 y 1530 apenas
hubo presencia de reformados en España, debido a la vigilancia de la Inquisición y a la todavía frágil implantación política en el resto de Europa. Es importante destacar este último aspecto, pues las corrientes reformadas tardaron varias décadas en consolidarse en los países donde posteriormente se convirtió en la religión oficial. En Inglaterra, el Acta de Supremacía de separación de la Iglesia Católica tuvo lugar en 1534, pero la instalación definitiva de la ruptura y articulación de una doctrina reformada anglicana no se produjo hasta el reinado de Isabel I, durante la década de 1560. En Escocia, el establecimiento del presbiterianismo oficial no tuvo lugar hasta la deposición de la reina católica María Estuardo en 1567. En Ginebra, la reforma protestante triunfó en 1536 de la mano del preciador Farel, aunque el establecimiento de la teocracia de Calvino no sé consolidó hasta 1541. Y en Dinamarca no fue hasta 1536 cuando la religión luterana se estableció como la oficial del reino.

“Las corrientes reformadas tardaron varias décadas en consolidarse en los países donde posteriormente se convirtió en la religión oficial”

En el caso español, fue a partir de la década de 1540 y, sobre todo, en la década de 1550, cuando empezaron a existir grupos de protestantes prominentes, siendo la mayoría de sus miembros pertenecientes a las clases humanistas y nobiliarias, y al clero regular. Dos fueron los focos más significativos y organizados de la presencia de heterodoxos españoles: Valladolid, sede la corte, y, por tanto, del poder político y Sevilla, la ciudad más populosa del reino (110.000 habitantes) y su capital económica.

A comienzos del reinado de Felipe II (1556), en Valladolid, los reformados fueron un grupo de alrededor de sesenta miembros, pertenecientes a la nobleza local. Destacando entre estos a la familia Callaza. Mientras, en Sevilla, los españoles reformados conformaron un grupo de alrededor de ciento cincuenta personas, en su mayoría clérigos seculares como Juan Gil, predicador de la catedral hispalense, y el teólogo y humanista Constantino Ponce de la Fuente. Así como clérigos regulares, con importante presencia en los monasterios jerónimos de Santa Paula, y, sobre todo, el de San Isidoro del Campo, siendo San Isidoro del Campo origen los protestantes españoles más influyentes y conocidos en Europa, como Antonio del Corro y de Juan Pérez de Pineda; y, en especial, Casiodoro de Reina y Cipriano Valera, autores de la primera traducción completa al castellano de la Biblia, conocida como la Biblia Reina-Valera.

“Dos fueron los focos más significativos y organizados de la presencia de heterodoxos españoles: Valladolid, sede la corte, y, por tanto, del poder político y Sevilla, la ciudad más populosa del reino (110.000 habitantes) y su capital económica”

Sin embargo, los tentáculos de la Inquisición pronto alcanzaron a estos grupos clandestinos, que fueron descubiertos y tenazmente perseguidos desde mediados de la década de 1550. El inquisidor general, el poderoso e influyente Fernando Valdés, actuó de forma implacable contra los heterodoxos descubiertos. El abdicado y anciano rey español, Carlos I, al conocer lo sucedido desde su retiro en Yuste, escribió a su benjamina, la princesa regente Juana de Habsburgo, dejando ver el rencor y el odio que albergaba a los protestantes, que tantos problemas le habían ocasionado a su católico reinado en Alemania. Le reclamó a la princesa que actuara de forma ejemplar y contundente contra estos dos grupos reformados. Las pesquisas y presiones del Santo Oficio obtuvieron sendos resultados en ambas ciudades, sobre todo, en Valladolid, donde se celebraron dos Autos de Fe en 1559, donde fueron condenadas a morir en la hoguera veintiséis personas. En la ciudad hispalense, a pesar de la huida al extranjero de una parte importante de los heterodoxos citados, se celebraron cuatro Autos de Fe entre septiembre de 1559 y octubre de 1562 donde fueron condenadas 220 personas, de las cuales medio centenar fueron quemadas en la hoguera.

Tras estos Autos de Fe, el protestantismo español prácticamente desapareció, pues aparte de la ejecución o exilio de la mayoría de sus miembros, durante las décadas posteriores a estos, la Inquisición estuvo vigilante ante la posible presencia de brotes de la reforma protestante en territorio hispánico, impidiendo que volvieran a constituirse grupos organizados y sólidos como los de principios de la década de 1550 en Valladolid y Sevilla. Durante los siglos sucesivos, el triunfo de las premisas religiosas de la Paz de Westfalia en Europa y la acción de la Inquisición impidieron que no fuera hasta las décadas centrales del siglo XIX cuando vuelvan a establecerse y a surgir grupos de protestantes reformados en España promovidos por misiones internacionales, europeas y norteamericanas.

Un comentario en “¿Por qué no triunfó el protestantismo en España?

  1. NO ESTÁ MLA LA RESEÑA HISTÓRICA PRESENTADA, PERO ME HE QUEDADO A LA ESPERA DE CONOCER CUALES FUERON LOS FACTORES QUE HICIERON QUE EL PROTESTANTISMO NO PROSPERARA. ¿ACASO SOLO FUEON LAS PARSECUCIONES Y MASACRES EN LOS AUTOS DE FE LO UNICO QUE IMPIDIO MAYOR PROLIFERACIÓN? Yo esperaba otros factores, no tan instirucionales.

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