Transhumanismo, ¿vivir quinientos años?

POR J. A. CALLE GUGLIERI

 

El término transhumanismo lo empleó ya en 1940 un investigador canadiense, W.D. Lighthall, en un ensayo titulado The law of cosmic evolutionary adaptation en la publicación Proceedings and Transactions. No obstante,  suele atribuirse al biólogo Julian Huxley, hermano del escritor Aldous, el haberlo utilizado en 1957.

En pocas palabras, el transhumanismo es un movimiento orientado a mejorar las condiciones físicas y mentales del ser humano, llegando a prometer vivir hasta quinientos años en buenas condiciones. Incluso plantea la posibilidad de alcanzar la inmortalidad

Para lograr lo prometido, el transhumanismo se apoyará en los avances de la nanotecnología, biología, informática y ciencias cognitivas, NBIC. Dentro del conjunto NBIC, jugarán un papel destacado la inteligencia artificial y las neurociencias. Protagonistas tecnológicos y económicos destacados en el movimiento serán Google, Apple, Facebook y Amazon (ya conocidas estas compañías como grupo GAFA). Posiblemente se unirá pronto una gran compañía china.

Google es el promotor de la fundación de una universidad dedicada exclusivamente al movimiento, la Singularity University, también ubicada en Silicon Valley. Un destacado científico y  experto en inteligencia artificial, Ray Kurzweil, será el director técnico del proyecto, aparte de ser el cofundador de la universidad.

Ray Kurzweil está considerado como un gran visionario de la inteligencia artificial y, además de sus numerosas patentes, cuenta con menciones honoríficas de tres presidentes de los Estados Unidos. En el mundo científico y tecnológico es muy conocido por sus publicaciones y libros, especialmente por The age of spiritual machines (1999), The singurality is near (2005), y How to create a mind (2012). Ray confía para llevar a cabo su misión en el crecimiento acelerado de la informática, esperando ofrecer resultados prácticos en un periodo de veinte años.

Sin lugar a duda,  el Transhumanismo donde está más extendido es en los Estados Unidos, si bien en el Reino Unido y Francia también se ha tomado muy en serio. Nick Bostrom (Faculty of Philosophy, Oxford University) es un gran seguidor del movimiento y de su consecuencia, el  Posthumanismo  When I Grow Up,-Springer 2008). En Francia cabría, por el contrario, Laurent Alexandre (cirujano, urólogo y creador de la sociedad genómica DNAVision), abandera una posición muy crítica del transhumanismo, siendo, en este sentido, muy célebre su publicación en 2011,   La mort de la mort.

El lector interesado en el tema que, muy meramente,  estamos resumiendo al límite, reparará la estrecha relación conceptual entre lo que expresan estas líneas y los grandes proyectos Human Brain Project, promovido en Europa, y Brain, financiado y desarrollado en Estados Unidos. En estos dos proyectos recordaremos que el plazo en ambos viene a ser de diez años, contados aproximadamente desde 2013. Además de otras agencias , en todos estos avanzados proyectos y movimientos hay que señalar el interés de dos grandes organizaciones que  los apoyan:  DARPA (Defense Advanced Research Projecs Agency) y NASA.

Evidentemente, tanto en el Transhumanismo y su posterior consecuencia el Posthumanismo, como en el Human Brain Project y en el Brain, las consideraciones sociológicas, económicas, filosóficas e incluso religiosas que de ellos se derivan, cabe esperar que den lugar a discusiones, críticas y debates muy importantes; de hecho ya se están produciendo.

Refiriéndonos a partir de ahora solo al Transhumanismo, hay que señalar que L,Académie catholique de France y l,Université catholique de Lyon organizaron en noviembre del pasado año  un coloquio titulado “L-homme augmenté conduit-il au transhumanisme?”. Algunas voces señalaron que ya San Pablo también había hablado del “hombre nuevo”, aunque evidentemente  en un sentido distinto, sin olvidar que también Teilhard de Chardin había escrito sobre la evolución continuada del ser humano desde el alfa al omega.

Cuando se habla del hombre aumentado no hay que olvidar que se vienen utilizando desde hace tiempo prótesis de todo tipo y medios suplementarios para ampliar nuestras capacidades de percepción. Ahora bien, en el transhumanismo de lo que se habla y pretende es de otro orden de magnitud. Nadie se opone a los avances de la medicina y tecnologías asociadas para aliviar el sufrimiento humano y mejorar su salud. Otra cosa distinta es suponer que puedan implantarse chips en el cerebro para, por ejemplo, aumentar la memoria o la velocidad de la toma de decisiones.

Otros aspectos, ya mucho más complicados, pero que también se contemplan, son la descarga de contenidos del cerebro en un ordenador y su operación inversa, es decir,  cargar en el cerebro aquello que potencie las facultades mentales del individuo. En todo este tipo de posibilidades, hoy en día consideradas de ciencia ficción, existe el temor de convertir al ser humano en un cyborg. El lector comprenderá que el tema es tan complejo que solo apuntamos aquí lo imprescindible, para ir desglosándolo y tratarlo en sucesivos artículos. Piénsese también la diferencia entre inmortalidad y eternidad que evidentemente habrán de ser comentados.

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