Primera Tertulia de “Aprender a Pensar”

Ayer, 26 de febrero, se celebró la primera tertulia entre los colaboradores y amigos de la revista. Las tertulias tendrán lugar el último miércoles de cada mes. En este punto, el editor, la directora y todo el equipo de Aprender a Pensar agradece al Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid el hecho de haber puesto a su disposición, amablemente, una sala donde llevar a cabo estos encuentros, así como su inestimable y constante apoyo para con el proyecto.

Antes de la tertulia, ha tenido lugar una reunión entre José María de la Torre, editor; Marina Casado, directora, y los colaboradores Fernando de Antequera y Sanz y Alicia Murillo. De nuevo, se ha puesto de manifiesto la necesidad de potenciar contenidos que inciten a los lectores a pensar y reflexionar sobre el mundo que los rodea, tendiendo a la profundidad y no limitándose a arañar la superficie. También se ha insistido en la importancia de la participación activa de colaboradores y corresponsales.

De izquierda a derecha: José María de la Torre, Fernando Antequera y Sanz, Marina Casado y Alicia Murillo

De izquierda a derecha: José María de la Torre, Fernando Antequera y Sanz, Marina Casado y Alicia Murillo

A las 18:00 h., se desplazaron hasta el madrileño Colegio de Doctores y Licenciados, donde se ha celebrado la primera tertulia, a la que se incorporaron el escritor José Manuel Delgado, que fue director del Instituto Cervantes de Beirut; el escritor y catedrático universitario José López Rueda y su esposa, Adelina.

Lo que actualmente está pasando en nuestra sociedad se refleja en cuatro síntomas, desarrollados en la tertulia:

1. Tormenta de información: Actualmente, nos hallamos expuestos a un bombardeo informativo que no nos deja tregua para detenernos a reflexionar las noticias, permaneciendo en la superficie. Las empresas son conscientes de esta sobrecarga de información y la potencian, pues para ellas resulta positivo. La influencia de las redes sociales a veces resulta negativa, ya que su función inicial de facilitar la información puede verse corrompida por un uso abusivo o incorrecto por parte de los usuarios. Además, la presencia de los smartphones en la actualidad contribuye, muchas veces, a dificultar la comunicación directa.

2. Imperio del maniqueísmo sobre el criterio: Se trata de una tendencia que no sólo se produce en nuestra época, sino de forma generalizada a lo largo de la Historia. El problema se produce cuando la gente basa sus opiniones en lo defendido por los grupos de influencia -políticos, sociales- a los que apoya, sin usar su propio criterio. Estos grupos se convierten, casi, en sectas. Lo vemos reflejado en las tertulias de los medios de comunicación, en las que siempre hay dos bandos que siguen, en todo momento y de forma absolutamente predecible, la línea del partido político al que apoyan.

3. Corrupción generalizada: La corrupción política afecta también a los medios de comunicación. ¿Podemos fiarnos de la información que recibimos? El ámbito periodístico se halla especialmente intoxicado, en este sentido, puesto que los periodistas son presos del corporativismo, dependientes del medio para el que trabajan, que les dictan, en muchos casos, la línea que han de seguir. Los propios directores de los medios de comunicación están más atentos a las polémicas desatadas en la sociedad que a ofrecer una información de calidad.

4: Crisis de los valores: La crisis generalizada -económica, política, cultural- que asola a nuestra sociedad ha desembocado en otra crisis aún más peligrosa: la de las ideas. Las revoluciones actuales comienzan en las redes sociales y carecen de un trasfondo teórico: protestamos, pero no ofrecemos alternativas. Nuestras protestas se quedan, meramente, en ruido.

Por último, se ha incidido en la evolución que ha sufrido la idea de pararse a reflexionar sobre el mundo que nos rodea a lo largo de la Historia. En la Grecia clásica, pensar era una tarea fundamental: poseían incluso un órgano institucional, el Senado, cuyos integrantes tenían la tarea de reflexionar y de debatir sus ideas. Actualmente, pensar casi se considera un lujo. La falta de tiempo, el ritmo acelerado al que parece girar la vida, nos impiden detenernos y profundizar sobre un tema. Tal vez esa sea la razón de la ausencia de pensadores trascendentales contemporáneos. A la hora de citar alguno, han aparecido en la tertulia los nombres de Fernando Savater, Antonio Muñoz Molina, Gustavo Bueno y José Luis Sampedro.

En el Colegio de Doctores y Licenciados. De izquierda a derecha: Alicia Murillo, Marina Casado, José María de la Torre, Abelina, José López Rueda y José Manuel Delgado

En el Colegio de Doctores y Licenciados. De izquierda a derecha: Alicia Murillo, Marina Casado, José María de la Torre, Adelina, José López Rueda y José Manuel Delgado

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