Opiniones sobre el Número 0

¿Qué te ha parecido el Número 0 de Aprender a Pensar? ¿Te ha planteado alguna reflexión? ¿Te ha fascinado? ¿Tienes alguna crítica o sugerencia? No dudéis en escribirnos y lo publicaremos en este espacio.

Los colaboradores y corresponsales de Aprender a Pensar comienzan ya a regalarnos sus puntos de vista:

La lectura del Número 0 de Aprender a Pensar me ha generado una extraña y confortable sensación de satisfacción. He comprobado con este proyecto algo que ya llevaba pensando desde hacía un tiempo: todos somos parte de este mundo, y como parte de él todos tenemos derecho a exponer nuestras ideas y pensamientos. Pero para exponerlos, antes se hace necesario pensarlos, no dejar que los piensen por nosotros. Por ello, doy las gracias a esta revista por haber permitido que haya expresado mis creencias y las de otras personas, que -estoy segura- dejarán un poso en los lectores de ahora y de un futuro próximo.

Irene Duce, historiadora

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En mi opinión, el número 0 de Aprender a pensar ha reflejado una idea clara: en un momento social como al que estamos asistiendo en la actualidad, donde parece haberse instaurado la costumbre del desconocimiento, casi es de primera necesidad intentar recuperar la inquietud para reflexionar y cuestionar. Gracias a una recopilación diversa de temáticas y perspectivas, en ningún momento se establecen absolutos del todo o nada, sino que damos la mano a cualquiera que desee leernos para empezar por el principio: aprender. Ya sea a través de una anécdota, un libro o por tratarse de un tema con el que su autor disfruta especialmente, cada nuevo artículo es una pequeña ventana que invita a detenerse unos segundos para aprender algo nuevo, o por lo menos mirar de forma novedosa algo de lo que ya éramos conscientes. Esta es la corriente ideal a la que podría aspirar una revista con el citado título, junto al mantenimiento de las encuestas, los debates y todas aquellas plataformas que permitan al resto decir lo que piensan, pues, al fin y al cabo, eso es lo que queremos.

Alicia Murillo, periodista

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Tras leer el Número 0, puedo afirmar que Aprender a pensar es una revista intensa que aspira, con el tiempo, a ser apasionante. Intenta acercar a las personas a la filosofía, a la literatura, al cine, al arte y, también, a los hechos que van marcando la historia. Aprender a pensar busca abstraer y profundizar al hombre alejándolo aunque sea momentáneamente de la banalidad contemporánea. Nacida en Madrid y con colaboradores en muchas partes del mundo, con la intención de expandirse y de ir encontrando más colaboradores y más lectores. Una revista nueva que se construye a si misma, que persigue, que inquieta, que busca ser testigo de su tiempo. Una revista que aspira, cómo no, a ser apasionante.

Marín Rincón-Hoefken, periodista y corresponsal en Lima

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¿ Se puede enseñar a pensar ? La respuesta a esta pregunta sólo puede ser negativa. Sin embargo, se pueden dar las condiciones para favorecer la eclosión del pensamiento. La revista Aprender a Pensar contribuye a ello.

José Luis Largo (grabador, ilustrador y profesor en Ginebra)

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Diferente. Si, es una revista diferente. No se trata tanto de ser rompedor, innovador, es más bien real. Una apuesta por el dinamismo y por la cercanía, por elaborar un “producto” que no pueda ser consumido sin más repercusión, un intento de llegar a los lectores, de transmitir, de involucrarlos, un rechazo a “llenar papel por obligación”, sin presión, sin más interés que la de elaborar un contenido de calidad que invite a la reflexión, que invite a replantearse la ingente cantidad de información que nos viene dada dentro de unos parámetros establecidos, en unos marcos difíciles de romper. Al menos  la pretensión está ahí, o esa es mi impresión. Porque la verdad absoluta no existe, la objetividad no es alcanzable, ni eficaz, ni humana, pero el rigor, la honestidad  y el intento de hacer las cosas de la mejor manera posible  parecen formar parte de la esencia de esta revista.  Una sencillez y naturalidad que sientan muy bien y que  se construye a través de las miradas, las vivencias, las sensaciones y  las habilidades  de colaboradores, corresponsales y lectores comprometidos. Un dinamismo que radica en  la variedad  de puntos de vista y en el amplio abanico temático que contempla y al que está abierta la revista. Que una receta culinaria salga mejor o peor no depende solo de tener los mejores ingredientes, también del cariño y esmero que se ponga en su elaboración. Creo que a este proyecto cariño no le falta. Solo sé que no se nada, dijo Sócrates. A partir de ahí todo es más fácil…

Pablo Montes, periodista

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