Gestando el Número 1

Martes, once de febrero. Frío agudo que amenaza a la lluvia con transformarla en nieve de un momento a otro. Ha caído la noche sobre el madrileño barrio de Cuatro Caminos; por la calle Reina Victoria solo se aprecian vislumbran transeúntes que depositan una nota de color en el gris húmedo de Madrid. Nos desplazamos al número 8, una típica cafetería de barrio, con luces amarillas y olor a café, camareros con pajarita que te sonríen y te preguntan si no deseas un trozo de bizcocho, “que es casero”.

En una mesa, junto a la barra, José María de la Torre y Marina Casado han extendido un abanico de papeles, anotaciones y cronogramas y discuten con vehemencia sobre el próximo número de su recién nacido proyecto: la revista Aprender a Pensar.

“Lo que necesitamos”, dice José María, “son lectores interesados, realmente, en pensar por sí mismos. Por eso nuestra revista va a ser diferente: no nos hemos de centrar en el aspecto externo, sino en el contenido, un contenido que, al mirarlo dentro de unos años, nos siga sorprendiendo por su calidad”.

Marina profundiza en dichos contenidos. El Número 1 ha de incluir, entre otros asuntos, una crítica de teatro, otra de obra de arte, otra de película y, por supuesto, otra de un libro. Pero no cualquier libro, no: una obra literaria que haya cambiado el pensamiento a nivel histórico. ¿Unamuno, tal vez? Ha de ser muy cuidadosa la elección del libro si Aprender a Pensar pretende dejar huella en sus lectores.

Ir contracorriente puede ser arriesgado. Lanzar una revista digital que no se base en la habitual premisa que implica adoración al hipervínculo, como si de un dios ridículo y postmoderno se tratara, constituye, cuanto menos, un acto de rebeldía. Pero tanto editor como directora son conscientes de que, en la Historia, también los grandes éxitos han precisado de un rebelde –un valiente- que crea en ellos. Ambos están dispuestos a creer. Porque no es lo mismo, en una revista de pensamiento, leer un texto sólido, marmóreo y definido, en el que puedas concentrarte… que encontrarte una algarabía de párrafos hipervinculados a páginas que, a su vez, te conducirán a otras páginas y, cuando quieras darte cuenta, te hallarás inmerso en una suerte de Laberinto del Minotauro –versión digital-, siendo el Minotauro la Superficialidad, ese fiel enemigo tan presente en nuestra época.

Tras una larga y fructífera discusión sobre cada uno de los puntos del futuro Número 1 de Aprender a Pensar, José María y Marina llegan a una misma conclusión: una revista vive, respira, gracias a sus lectores… ¡pero también a sus colaboradores! Resulta necesario, se dicen, que corresponsales y colaboradores escriban una breve nota –unas pocas frases- sobre sus impresiones acerca del Número 0 de Aprender a Pensar, para publicarlas en este mismo blog y ofrecer notas de color –como paraguas en un día lluvioso del invierno madrileño- a todos los lectores actuales y también a los potenciales.

Es tiempo, pues, para acoger en este espacio la valiosísima visión de colaboradores y corresponsales –también de aquellos lectores que así lo deseen-, gracias a quienes Aprender a Pensar es hoy algo más que un sueño.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s